La gelatina de carne, o aspic, es un plato frío en el que se mezcla carne (normalmente ternera, cerdo o pollo) con pescado o verduras (por ejemplo, huevos o zanahorias) en una gelatina que se conserva en frío. Debe servirse en un plato también frío para evitar que se derrita. El caldo tiene que cocer a fuego lento durante varias horas, así que te hará falta un poco de paciencia.