La receta de este plato es, casi siempre, la misma: primero se prepara una masa especial (a base de harina, patatas, queso fresco, etc.), con la que se hacen unas bolitas (con o sin relleno). Después, se cuecen en agua hasta que estén listas. Estas albóndigas se sirven con una gran variedad de productos: salsas, estofados, verduras para acompañar, cebolla frita, crema agria y hierbas frescas. También suelen añadirse a los goulash de carne o las sopas.